Mostrando entradas con la etiqueta vino blanco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vino blanco. Mostrar todas las entradas

miércoles, 25 de noviembre de 2020

Pollo con calabaza, pimentón y cuscús

¡Hola Cocinillas! 
 
Hoy os traemos el gran descubrimiento culinario de este otoño. Una receta muy simple, que sorprende mucho, tanto por el sabor como por la textura. En el último mes lo hemos comido cuatro o cinco veces así que eso ya os dice todo lo que nos gusta. También es una gran alternativa para cocinar la calabaza en algo más que crema y nos vuelve a mostrar el gran poder de las especias para convertir ingredientes sencillos en auténticos manjares. Nos hemos basado en esta receta  y la hemos adaptado un pelín a nuestros gustos.

INGREDIENTES (4 personas):

400 gr pechuga de pollo
600 gr de calabaza
3 dientes de ajo
2 cucharada de pimentón dulce
1 cucharadita de pimentón picante 
1 cucharadita de ajo en polvo
1 cucharadita de comino en polvo
1 vaso de vino blanco
200 gr de cuscús 

PREPARACIÓN

  • Primero vamos a cortar el pollo en trozos de bocado. Lo ponemos en un bol o fuente a la que añadimos el pimentón, el ajo en polvo, el comino, un poquito de pimienta y un chorrito de aceite de oliva. Lo mezclamos todo bien y lo dejamos reposar.
  • A continuación, pelamos y cortamos la calabaza. La cocemos al vapor. Si no tenéis vaporera podéis utilizar un colador de los de malla, aseguraos de que el agua no llega a tocar el colador, después solo tenéis que poner el agua a hervir, reducir el calor y tapar la olla con el colador dentro. Vigilad que siempre va quedando agua ya que si se evapora toda se os puede quemar la olla. Si añadís agua, que sea agua caliente. Cocemos de este modo la calabaza hasta que quede bien blandita, unos 25 minutos más o menos. 
  • Después mientras que vais calentando el aceite en una sartén podéis picar o laminar los dientes de ajo y los incorporáis a la sartén. Cuando estos tomen color añadid el pollo y lo cocinamos bien. Añadimos la calabaza, sofreímos un poco y a continuación vertemos el vino blanco.
  • Dejamos que el vino se vaya consumiendo mientras le damos un par de vueltas a los ingredientes. La calabaza se quedará como una salsa que coge el sabor del adobo del pollo. Por último probamos y corregimos de sal o de pimentón y el pollo ya estaría listo.
  • Para cocinar el cuscús hacedlo como os digan las instrucciones del paquete. El que compramos nosotros que es cuscús mediano puede ser cocinado poniendo el mismo peso de cuscús que de agua muy caliente en un recipiente, mezclamos y dejamos reposar cubierto por un paño durante 5 minutos. Después solo tenemos que despelmazarlo con un tenedor y servirlo como acompañante. 
En lugar de cocer al vapor la calabaza también podéis asarla al horno, lo importante es que quede más bien tierna. También podéis variar la proporción de especias, aunque con cuidado, no queréis poner demasiado pimentón picante. Si en lugar de un pollo con salsa queréis un salteado de pollo y calabaza podéis acortar el tiempo de cocción de la calabaza para que quede más entera. En lugar de cuscús lo podéis acompañar de otro tipo de pasta, arroz, patatas... lo que queráis. Espero que os animéis a probar esta receta y que os guste tanto como a nosotros. 



¡Buen provecho!

jueves, 17 de septiembre de 2020

Pollo asado

¡Hola Cocinillas! 

El fin de semana pasado estaba con antojo de pollo asado y aunque ir a comprarlo ya hecho era bastante tentador, yo quería que toda la casa se inundara con ese olor y comer las patatas asadas en el juguito del pollo. Así que nos pusimos manos a la obra y aunque era la primera vez que cocinábamos un pollo entero tengo que decir que nos salió de rechupete. Por cierto, la receta es de mi madre y aunque no nos sale tan bueno como a ella, se le aproxima bastante.  

INGREDIENTES:

  • 1 pollo
  • 2 limones
  • 3 dientes de ajo
  • 1 cebolla
  • 2 patatas
  • Aceite de oliva
  • 250 ml de agua o vino blanco
  • Sal y pimienta al gusto

PREPARACIÓN

  • Primero encendemos el horno a 200º. Cortamos la cebolla en juliana (a tiras finas) y formamos con ella una capa en la fuente de horno que vayamos a utilizar. A continuación pelamos y cortamos las patatas a rodajas y también formamos otra capa. Rociamos un chorro de aceite sobre las patatas.
  • Pelamos los dientes de ajo y los metemos dentro del pollo, limpiamos un limón, lo partimos por la mitad y metemos también una de las mitades dentro del pollo. Salpimentamos el pollo a nuestro gusto, lo embadurnamos en aceite, lo colocamos en la bandeja y le echamos por encima el zumo del limón y medio que nos queda. Si queréis, podéis mezclar el aceite con el zumo de limón y algunas hierbas en un cuenco y utilizar un pincel para cubrir al pollo bien con la mezcla. 
  • Por último vertemos en la fuente un vaso de agua o de vino blanco y lo metemos en el horno. Idle dando la vuelta (de arriba abajo) cada media hora y regadlo con el jugo para que no se quede seco. Añadid más agua o vino si es necesario. Dependiendo de vuestro horno, del tamaño del pollo (y de si os gusta más o menos hecho) debería de estar listo en una hora y media o dos horas. 

Como veis es súper sencillo, y lo mejor es que si os quedan sobras las podéis aprovechar para ensaladas, bocadillos, fajitas, puré... e incluso podéis hacer un caldito con los huesos. Nosotros en esta ocasión utilizamos agua porque no teníamos vino, podéis probar también a sustituirlo por cerveza, seguro que queda bueno. Para embadurnar el pollo también podéis variar los ingredientes, podéis utilizar un poco de mostaza, hierbas aromáticas, incluso curry. Id probando y me decís con qué ingredientes os ha gustado más. 



¡Buen Provecho!

martes, 5 de julio de 2016

Risotto de verduras al roquefort

¡Hola Cocinillas!

Como siempre somos un desastre a la hora de llevar una periodicidad de publicaciones y ya ha pasado más de un mes desde la última receta que os trajimos. Pero para compensaros aquí os traemos una delicia que hice hace ya bastante tiempo, un día que estaba pensando en qué hacer con una cuña de queso a la que le faltaban 2 días para caducarse y no era plan comérmelo yo sola. Ya publicamos otra receta de risotto que podéis ver aquí. Esta es un poco distinta aunque la idea principal es la misma, Cocer el arroz en caldo a fuego lento. Esperamos que os guste.

INGREDIENTES (4 personas)
  • 1 cebolla mediana
  • 2 zanahorias
  • 3 dientes de ajo
  • 1 pimiento verde
  • 150 g de champiñones
  • 2 vasos de arroz
  • 1/2 vaso de vino blanco
  • 1l de caldo de verduras o de pollo
  • Roquefort al gusto (Yo utilicé dos cucharadas)
  • Sal y pimienta al gusto

PREPARACIÓN:
  • Poned a calentar el caldo.
  • Pelad y cortad los ajos, las zanahorias, la cebolla y el pimiento hasta que os queden muy finas, A mí personalmente me gustan las zanahorias en cubitos. Ponedlas en la sartén con una buena cucharada de aceite de oliva ya caliente e id haciendo el sofrito con un calor medio-alto. 
  • Lavad y cortad los champiñones como más os plazca, a mí me gustan en trozos y laminados. Incorporadlos al sofrito cuando la cebolla esté casi transparente y salpimentad al gusto. 
  • Cuando el sofrito esté listo añadid el arroz y rehogadlo bien para que absorba el sabor de las verduras. Verted el vino e id removiendo mientras se consume.
  • Ahora echad cazos de caldo, que debe estar hirviendo, hasta que cubráis el arroz, bajad el fuego a medio bajo e id removiendo e incorporando cazos de caldo a medida que éste se vaya consumiendo hasta que el arroz esté en su punto.
  • Por último sólo tenéis que incorporar el roquefort en trocitos y mezclarlos con el arroz para que se derrita y le aporte una textura más cremosa. Os aconsejo que apaguéis el fuego o que lo reduzcáis a lo mínimo y que vayáis probando a medida que añadís el queso para que no os quede muy fuerte o muy soso. Si queréis podéis añadirle media cucharadita de nuez moscada al final. 
Como veis es muy sencillo, si queréis podéis añadir un par de puñados de guisantes y unos taquitos de jamón, como hice yo, o podéis cambiar el queso por un camembert, un cabrales o un queso azul. Os recomiendo que sean quesos de sabor fuerte y de textura fácil de untar para notar mejor el sabor y ayudar a la cremosidad del risotto. A la hora de añadir el caldo, cuando ya lleve un buen rato hacedlo de poquito en poquito para que no se os pase. No es nada difícil, lleva su tiempo y no se puede dejar la olla o la sartén sin atención pero ya veréis como merece la pena. 




¡Buen Provecho!